domingo, julio 15, 2007

TESTIMONIO 1: "del PÁNICO al DEPORTE"


(por Marcelo Gatti)

Terminaba la dolorosa fila de pagarés a
cumplir para tener mi casa propia (nuestra casa, ya
eramos una familia de tres) y mi organismo,
sometido a duras y largas jornadas de trabajo (sin
feriados, vacaciones o domingos) y a tensas
relaciones con los vendedores, veía mermar
vertiginosamente su resistencia.
Así fue como entre fines de 1995 y
comienzos de 1996, me convertí en el pionero de una
larga serie de Atacados de Pánico (Fobia Angustiosa
del tipo de las neurosis), que sobre fines de los
'90, invadieron los medios de difusión, cual si
fuese una moda propia de la década.
Aunque Freud, ya hablaba de ella a
principios del siglo XX, (como se puede comprobar
en el Tomo I de sus Obras Completas) los médicos se
vieron sorprendidos con mi mal y me diagnosticaron
desde Síndrome de Menier hasta problemas en la
vesícular biliar (que me extrajeron por
laparoscopía en 1998).
Cuando fueron acertando en que el asunto
venía por el Sistema Nervioso, Psiquiatras y
Neurólogos me trataban con una mélange de
medicamentos en base a hormonas y Litio que me
llegaron a aumentar 100 kilogramos en menos de 7
años (No sos el primero que piensa en que es un
milagro que esté vivo).
Con ese desorden endocrino, fue muy barato
el haber hecho un Síndrome Metabólico, igualmente
mal tratado (esta vez por dos delincuentes
disfrazados de médicos) que no sólo iba a incidir
directamente en mi diabetes actual, sino que, lejos
de mejorar mis Ataques de Pánico, los alimentaba
con toda clase de secuelas psicológicas que puede
dejar la obesidad, un corte decisivo y profundo en
mis estudios, letal en mi vida social y total en
mis actividades humanas (perdí trabajos, auto,
abordé la pobreza absoluta y por esto, quedé sin
"amigos"). Como fuere, amigos falsos o no, la
soledad absoluta y llegada tan bruscamente, me
sumió en una profunda depresión y los médicos
aquellos, tan apócrifos como los que se decían "mis
amigos", me convencieron que el centro de mis
males, psíquicos y físicos, era producto de mi
sobrepeso, que por él, no actuaba y que la
pasividad me aislaba y formaba un círculo vicioso
que, bla, bla, bla...
¡Siempre era culpa mía! Obviamente, con un
Síndrome Metabólico, no podía adelgazar, con
ataques de pánico, no podía tener actividad física
porque apenas podía salir al patio de casa) y toda
esta conspiración detonó la diabetes (primero tipo
2, luego la 1) que traía en los genes, por parte de
padre y madre, y ancestralmente lejana, es decir,
tan profunda que pasé tres largos años en cama.

¿Cómo salí?
Primero, dejáme que te cuente que, por
aquellos días donde los "especialistas" cargaban
las tintas sobre mi exceso de peso (y yo me
preguntaba, si bien sabía de mis herencias
maternas, ¿Cómo llegó a mí, alguien tan sano y
deportista?) y como el Síndrome Metabólico no
transaba con dieta alguna, la desesperación me
llevó a consultar a esos "Falsos Homeópatas" que te
dan Anfetaminas disfrazadas (por ejemplo: Mazindol,
es uno de los nombres de fantasía que les dan), un
cóctel de Diuréticos, quemador de grasas
(sintético, por supuesto. En el mejor de los casos,
un derivado del Fósforo) y un sedante suave, para
contrarrestar el efecto excitante de las
anfetaminas.
Esos preparados, hechos a pedido por el
médi-trucho, en una farmacia ignota y de su misma
calaña, me provocaban mucha depresión (a veces
llegaba a perder el contacto con la realidad, y la
vez que las circunstancias de la vida conspiraron,
tuve un gravísimo intento de suicidio), ira
profunda, insomnio, consecuentemente, cansancio y
malhumor constantes; en lo somático, oscilaba entre
la hipo y la hipertensión, orinaba hasta la última
reserva de Potasio, por lo que vivía con calambres
y desgano; lo peor fue que, mi sistema glandular
endocrino, al ver que la mayoría de las funciones
se cumplían (artificialmente, claro) dejó de
trabajar y muchas glándulas se atrofiaron, así que,
por mi subsistencia, huí de esos "Homeópatas" y me
fuí a los endocrinólogos, que sin hallar otra
salida, me dieron un sistema glandular
medicamentoso, y esos tres años en cama, fue el
tiempo que costó encontrar la 1º combinación que me
permitió salir a caminar, cual si fuere un deporte
recetado.
Cuando, tras muchas caminatas en familia,
encontré "vida tras la muerte" y apoyado en mi
esposa e hijos, como en mi fe en Dios y el temor de
volver a la cama, encontré en el DEPORTE-SALUD
(Natación, Box, etc.) el inmenso regalo de VOLVER A
VIVIR.
Muchos datos de este testimonio debieron
quedar en afuera, mucho camino me queda aún por
recorrer, pero estoy armando esta RED DE AUTOAYUDA
SIN FINES DE LUCRO, porque SOLO NO SE PUEDE. Mi
esposa, que fue mi mas poderoso bastión de soporte,
en breve (si no YA! revisá mas arriba, el "Testimonio 2"),
escribió su testimonio como esposa de un enfermo
del metabolismo, y la fuerza diaria de vivir que
encuentro en mis hijos, hacen que cada amanecer en
el infierno, muchos en los que estuve decidido a
"no continuar", sean "OTRO DÍA EN EL PARAÍSO"
(parafraseando a Phil Collins).

MARCELO C. GATTI - marcelogatti_@hotmail.com - 15 de julio de 2007
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1 comentario:

Anónimo dijo...

hola, somos dos estudiantes del secundario en Argentina, y buscando informacion para el colegio, sobre las anfetaminas llegamos a este sitio. La verdad fue muy interesante leer tu testimonio, y nos servirà mucho para nuestra investigaciòn.
Nos parecio interesante que hayas informado en un sitio todo lo que has pasado. Y la verdad que fuiste muy valiente.
Esperamos que sigas mejorando cada dia mas.
Un saludo atte.
Natalia y Giuliana